A cincuenta y cinco años del crimen del Club Héctor J. Díaz la justicia sigue pendiente
La sociedad dominicana conmemora un nuevo aniversario de uno de los episodios más oscuros ocurridos durante los llamados doce años de gobierno de Joaquín Balaguer. El caso del asesinato de cinco jóvenes pertenecientes al Club Cultural y Deportivo Héctor J. Díaz continúa sin recibir una respuesta judicial efectiva. Los hechos se remontan a la madrugada del sábado 9 de octubre de 1971 en el barrio 27 de Febrero de la zona norte del Distrito Nacional.
Aquella madrugada, una patrulla policial detuvo a Radhamés Peláez Tejeda, Rubén Darío Sandoval, Víctor Fernando Checo, Reyes Florentino Santana y Gerardo Bautista Gómez. Ninguno de los muchachos superaba los veintiún años de edad. Los jóvenes regresaban de un establecimiento cercano tras comprar velas y cigarrillos para participar en las honras fúnebres de otro compañero de club que había fallecido en un accidente de tránsito.
Tras su arresto, los muchachos desaparecieron de forma repentina y sus cuerpos fueron hallados posteriormente en diversos puntos del país con evidencias de brutales torturas y mutilaciones. El suceso generó una profunda conmoción nacional debido a que las víctimas eran integrantes dedicados a actividades deportivas, culturales y comunitarias, sin vínculos con la política radical que justificaran la agresión.
Las investigaciones y los señalamuntos públicos apuntaron directamente a agentes de la Policía Nacional y a miembros del grupo paramilitar conocido como la Banda Colorá, el cual operaba bajo la protección de los organismos de seguridad del Estado. Ante la magnitud de la tragedia y la presión social e internacional, el entonces presidente Joaquín Balaguer destituyó al jefe de la Policía, general Enrique Pérez y Pérez, apenas dos días después del crimen.
Ante los cuestionamientos de la prensa de la época sobre los responsables de la masacre, Balaguer ofreció la célebre respuesta de que el hecho era producto de fuerzas incontrolables. Esta frase se convirtió en la expresión utilizada para desvincular al gobierno de las acciones violentas atribuidas a grupos de extrema derecha que actuaban al margen de la ley pero con la tolerancia oficial.
A pesar de los reclamos de familiares, partidos de oposición y sectores religiosos encabezados por monseñor Hugo Eduardo Polanco Brito, el proceso judicial formal nunca prosperó. Con el transcurso de las semanas, los expedientes clave desaparecieron de los tribunales durante la fase de instrucción y el caso quedó sepultado bajo un manto de impunidad institucional.
Ninguno de los autores materiales ni los mandos militares que idearon o encubrieron la represión pisó la cárcel por este caso. Como un recordatorio permanente de estos hechos y del sacrificio de los jóvenes clubistas, cada 9 de octubre se conmemora en el país el Día Nacional de los Clubes para honrar su memoria y destacar la importancia del movimiento comunitario.