Al menos 68 muertos deja un choque de trenes de alta velocidad en la provincia de Toledo

Un accidente ferroviario en la provincia de Toledo, en el centro de España, ha dejado un saldo provisional de al menos 68 personas fallecidas tras la colisión entre un tren de alta velocidad de Renfe y otro de la compañía Iryo. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se desplazó este miércoles hasta Urda, el lugar del siniestro, donde aseguró que se llegará hasta el final para esclarecer las causas y advirtió que si ha habido negligencias se sabrá.
Durante una declaración institucional conjunta, el presidente de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, detalló que 24 de las víctimas mortales viajaban en el tren de Renfe y las 44 restantes en el convoy de Iryo. Asimismo, el mandatario autonómico indicó que los servicios de emergencia han atendido a 15 heridos graves y 53 leves en hospitales, además de otras cinco personas con lesiones leves en el centro de atención habilitado en Urda, advirtiendo que la cifra de fallecidos podría aumentar debido a que las labores de limpieza no han concluido y podría haber más cuerpos atrapados bajo los vagones y los amasijos de hierro.
Por su parte, el ministro español de Transportes, Óscar Puente, explicó en una comparecencia previa en Madrid que el origen del siniestro se encuentra en una decisión adoptada desde el centro de control del gestor de la infraestructura ferroviaria, Adif. Según el relato del ministro, a las 8.30 hora local se registró la caída del sistema de seguridad LZB, lo que motivó la detención de varios trenes. A las 8.36 horas, el centro de control autorizó la reanudación de la marcha con una señal roja a la entrada de la estación de Urda y sin fijar una limitación de velocidad, a pesar de que un tren de Iryo con 174 personas a bordo permanecía detenido en la vía.
El tren de alta velocidad de Renfe, que transportaba a 378 pasajeros con destino a Sevilla, recorrió unos 25 kilómetros tras recibir la autorización y embistió a las 8.53 horas al convoy de Iryo que se encontraba parado. A raíz de estos hechos, agentes de la Guardia Civil y técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios han comenzado a interrogar al operario del centro de control que regulaba el tráfico en esa línea de alta velocidad en el momento del impacto.
Tras el siniestro, el jefe del Ejecutivo español anunció que su gobierno decretará tres días de luto oficial y sostuvo que no es asumible para el país sufrir dos accidentes en la línea de alta velocidad en un mismo año, recordando el suceso ocurrido el pasado mes de enero en Adamuz, Córdoba, que dejó 46 muertos y más de 120 heridos. Sánchez recalcó que se adoptarán con total contundencia todas las medidas oportunas para reconstruir la confianza en el sistema ferroviario nacional y reforzar la seguridad de los viajeros.