Contraste entre estadísticas oficiales y percepción ciudadana sobre la seguridad en República Dominicana

Las autoridades dominicanas reportan una tendencia a la baja en los índices de robos durante los últimos años, respaldada por las cifras de la Policía Nacional. Según los datos oficiales, en 2024 se contabilizaron 19,994 robos menos que en 2023, mientras que hasta septiembre de 2025 se registró una disminución del 14.4 % en comparación con el mismo periodo del año anterior. En los primeros dos meses de 2026, la tendencia se mantuvo con 6,838 denuncias frente a las 9,213 registradas en el mismo lapso de 2025.
Sin embargo, el análisis de la tipología delictiva revela matices importantes. Un informe de junio de 2025 detalló que, aunque el robo simple predomina, los atracos, arrebatos y roturas en residencias generan un impacto mayor en la sensación de vulnerabilidad de la población. Esta diferencia entre el volumen total de delitos y la naturaleza de los mismos sugiere que la percepción pública no siempre sigue la misma dirección que las estadísticas de criminalidad.
La percepción de inseguridad se mantiene elevada entre la ciudadanía, según la encuesta Gallup de mayo de 2026. Un 66.5 % de los mayores de 15 años identifica la delincuencia como uno de los problemas principales del país, y el 55 % califica de manera negativa la gestión gubernamental en materia de seguridad. El temor es particularmente notable en las mujeres y en residentes de la provincia Santo Domingo y el Distrito Nacional.
Este miedo ha provocado cambios significativos en los hábitos cotidianos de los dominicanos. Estudios del Instituto de Investigaciones Socioeconómicas de la UASD indican que una gran parte de la población ha optado por evitar salir de noche, reducir el uso de efectivo, limitar las visitas a familiares y restringir el uso del transporte público por temor a ser víctimas de la delincuencia.
La brecha entre los datos oficiales y el sentir ciudadano también se explica por la existencia de la cifra oculta del delito. Muchos ciudadanos optan por no presentar denuncias ante las autoridades debido a la falta de confianza en el sistema. Esto dificulta obtener una radiografía exacta de la criminalidad, ya que las estadísticas policiales solo reflejan los hechos que son formalmente reportados.
Finalmente, la efectividad de las políticas de seguridad sigue bajo análisis, considerando que el proceso no culmina con el arresto. El Poder Judicial enfrenta retos en la consolidación de datos sobre acusaciones y sentencias, lo que impide una evaluación completa de la respuesta estatal frente al crimen. Mientras tanto, la tasa de homicidios se situó en 7.47 por cada 100,000 habitantes en los primeros meses de 2026, mostrando una ligera variación respecto al 7.8 registrado en 2025.