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Política

Debate sobre el uso de la fuerza letal policial y la transparencia en República Dominicana

Debate sobre el uso de la fuerza letal policial y la transparencia en República Dominicana

Las muertes de ciudadanos en supuestos intercambios de disparos con agentes de la Policía Nacional han generado una marcada división en la opinión pública dominicana. Mientras un sector de la población respalda estas acciones como una medida necesaria contra la delincuencia, otros sectores advierten sobre el riesgo de que se estén produciendo ejecuciones extrajudiciales que vulneran el debido proceso y las garantías constitucionales.

El Observatorio de Derechos Humanos para Grupos en Condiciones de Vulnerabilidad ha expresado su preocupación ante las cifras oficiales. Hasta el 21 de septiembre de 2026, se contabilizaron 180 fallecimientos en intervenciones policiales, destacando un incremento significativo durante el mes de septiembre, cuando se reportaron 55 decesos bajo esta modalidad. Manuel Meccariello, director de la entidad, cuestionó la veracidad de las versiones oficiales y señaló que existen casos donde evidencias ciudadanas contradicen los informes de las autoridades.

Para fomentar la transparencia, el Gobierno ha impulsado la implementación de cámaras corporales (bodycams) desde el año 2021. A lo largo de los años, se ha anunciado la entrega de miles de estos dispositivos, alcanzando una cifra de 10,000 unidades disponibles para agentes de investigación y patrullaje hacia finales de septiembre de 2026. El objetivo declarado de esta tecnología es supervisar el accionar policial y garantizar la profesionalización del servicio.

No obstante, persiste una falta de información pública sobre el funcionamiento real de estos equipos. La Policía Nacional no ha presentado un balance que detalle cuántas de las intervenciones con resultados fatales fueron registradas por las cámaras ni cómo se han utilizado dichas grabaciones para esclarecer los hechos. Esta opacidad dificulta determinar si la tecnología está cumpliendo su propósito de fiscalización.

Ante este escenario, diversos juristas han solicitado una mayor supervisión por parte del Ministerio Público y una actuación más rigurosa de la Inspectoría General de la Policía. La exigencia central es que cada caso de uso de fuerza letal sea investigado de manera exhaustiva para establecer si la respuesta de los agentes estuvo justificada por la ley, evitando que la versión institucional sea la única fuente de verdad.

La interrogante sobre si el país se encamina hacia un modelo de gestión policial que prioriza la fuerza sobre el debido proceso sigue vigente. La sociedad demanda respuestas claras sobre la efectividad de los mecanismos de control y la necesidad de que las autoridades rindan cuentas sobre cada vida perdida en estos operativos.

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