El colapso financiero y el descontento social que detonaron la Revolución Francesa
El estallido social que culminó en la Toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789 tuvo su origen en un profundo colapso financiero de la corona francesa durante el siglo XVIII. El Estado, afectado por costosas guerras y los excesos de la corte, impuso una carga tributaria desigual que recaía sobre el noventa por ciento de la población. Mientras la nobleza y el alto clero estaban exentos, los campesinos debían pagar impuestos como la gabela sobre la sal y el diezmo a la Iglesia, en un contexto agravado por malas cosechas y la escasez de alimentos que disparó el precio del pan.
La figura del rey Luis XVI, descrito como un monarca indeciso y más interesado en la cerrajería que en la política, fue incapaz de gestionar la crisis. La situación se tornó insostenible tras el despido de Jacques Necker, ministro de Finanzas que contaba con el apoyo popular. Paralelamente, la reina María Antonieta, apodada "Madame Déficit", se convirtió en un símbolo del distanciamiento de la monarquía debido a sus gastos excesivos, apuestas y una vida de lujos que contrastaba con la miseria del pueblo.
El descontento fue canalizado por figuras como el periodista Camille Desmoulins, quien mediante discursos y panfletos denunció supuestas conspiraciones reales. Su llamado a las armas el 12 de julio de 1789 derivó en la toma de la Bastilla y el inicio de un proceso violento que llevó a la familia real a la prisión del Temple. Luis XVI fue ejecutado en la guillotina en enero de 1793 bajo cargos de traición, seguido por María Antonieta en octubre del mismo año.
Tras la caída de la monarquía y la proclamación de la Primera República, el poder fue asumido por el Comité de Salvación Pública bajo el liderazgo de Maximilien Robespierre. Durante este periodo, marcado por la Ley de Sospechosos, se estima que fueron ejecutadas entre 20.000 y 40.000 personas, incluyendo artesanos y campesinos. La inestabilidad posterior al gobierno de Robespierre y el periodo del Directorio concluyeron en 1799 con el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, dando paso a una nueva etapa autocrática.