El fenómeno de El Niño castiga al sector ganadero salvadoreño con escasez de pasto y caída de precios

Los mercados de ganado en territorio salvadoreño reflejan una situación crítica debido al impacto de la sequía asociada al fenómeno climático. En ferias comerciales de zonas vulnerables, los animales muestran un evidente deterioro físico a causa de la falta de alimento verde y la escasez de precipitaciones.
El problema se concentra principalmente en el Corredor Seco Centroamericano, una región especialmente sensible a las variaciones climáticas. En estos puntos de comercio, conocidos localmente como tiangues, los propietarios optan por desprenderse de sus reses a costos reducidos para evitar pérdidas mayores por la muerte del ganado.
Datos de la Asociación de Ganaderos de El Salvador indican que la sequía perjudica al sesenta por ciento del sector bovino nacional. La situación se agrava por el encarecimiento de los insumos alimenticios, ya que el precio del maíz para animales casi se ha duplicado en comparación con el año anterior.
Esta crisis de mantenimiento ha provocado una fuerte devaluación de las reses en el mercado local. Ejemplares que habitualmente se cotizan en quinientos dólares ahora se comercializan a la mitad de su valor habitual debido al esfuerzo financiero que representa alimentarlos.
Algunos compradores aprovechan la coyuntura para adquirir animales debilitados con la expectativa de rehabilitarlos mediante alimentación y suplementos vitamínicos, aunque reconocen que el margen de beneficio es incierto si las condiciones climáticas persisten.
Las precipitaciones registradas recientemente en algunas localidades han sido de carácter esporádico y resultan insuficientes para restablecer los pastizales dañados y las áreas de cultivo afectadas por la falta de agua.
Organismos internacionales han advertido que el fenómeno climático continuará intensificándose y alcanzará su fase más crítica en los próximos meses, lo que mantiene en alerta a los productores del sector agropecuario.