El FMI ajusta al alza sus proyecciones de crecimiento global impulsadas por la inteligencia artificial

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado ligeramente al alza su pronóstico de crecimiento para la economía mundial en 2026, situándolo en un 3,1%. Este ajuste positivo de 0,1 puntos porcentuales se atribuye principalmente al impacto favorable de la inteligencia artificial, que ha logrado contrarrestar las presiones negativas derivadas de los conflictos en Oriente Medio.
La economista jefe del organismo, Silvana Tenreyro, explicó que la economía global se encuentra bajo dos fuerzas contrapuestas. Mientras que el encarecimiento de la energía genera shocks de oferta e inflación, las inversiones masivas en tecnología de inteligencia artificial actúan como un motor de demanda. Este fenómeno ha beneficiado especialmente a los países productores de semiconductores, destacando el caso de Taiwán con una previsión de crecimiento del 10,7%.
En cuanto a las potencias económicas, Estados Unidos mantiene una proyección de crecimiento del 2,3%, mientras que China experimenta un ligero ajuste a la baja, situándose en un 4,5%. Por su parte, la zona euro muestra signos de resiliencia, con una revisión al alza que supera el 1%. Alemania destaca con una expansión prevista del 1,3%, y España se posiciona como el motor de la región con un crecimiento proyectado del 2,5%.
La situación en América Latina presenta un panorama desigual. La región enfrenta una proyección de crecimiento del 2,3% para este año, afectada en mayor medida por el aumento de los precios del petróleo que por los beneficios de la innovación tecnológica. Países como Guyana y Venezuela muestran un desempeño positivo debido a sus exportaciones energéticas, mientras que Brasil se sitúa en un 2,2% y México en un 1,5%.
Por otro lado, las naciones de Oriente Medio y el norte de África se ven severamente impactadas por la inestabilidad bélica, lo que podría llevar a la región a una recesión. Arabia Saudita, por ejemplo, enfrenta una contracción económica del 3,3%. Estas proyecciones subrayan la vulnerabilidad de las economías dependientes de los hidrocarburos ante el actual contexto geopolítico global.