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El Manchester City revive una peculiar tradición de los años ochenta en medio de su crisis financiera

El Manchester City revive una peculiar tradición de los años ochenta en medio de su crisis financiera

Un elemento inusual ha llamado la atención en las gradas del Manchester City durante los encuentros recientes del equipo en la Liga Premier. Los seguidores del club han retomado la costumbre de llevar grandes plátanos inflables a los estadios, generando un ambiente festivo a pesar del complicado momento institucional que atraviesa la entidad deportiva.

Esta sorpresiva tendencia surgió recientemente tras conocerse un fallo adverso sobre la conducta financiera de la institución en el ámbito del fútbol inglés. Lejos de mostrar desánimo, la fanaticada optó por utilizar este particular objeto como una manifestación de humor y provocación ante la compleja situación que enfrenta el equipo.

La presencia de estas frutas inflables trae al presente una moda originada a finales de la década de 1980, en una época previa al respaldo financiero actual y cuando el club disputaba sus encuentros en el estadio Maine Road. En aquellos años, el delantero Imre Varadi era conocido popularmente con el apodo relacionado con esta fruta.

Durante la temporada 1987-1988, los simpatizantes comenzaron a llevar estos elementos inflables a los graderíos como una manera de sobrellevar los momentos deportivos adversos y el descenso a la segunda categoría. El retorno masivo de esta costumbre cuatro décadas más tarde responde a un mecanismo similar de humor negro por parte de los seguidores.

La presencia de este símbolo no pasó desapercibida para los protagonistas en el campo de juego. Tras anotar un gol y participar en compromisos recientes, el jugador Phil Foden posó sonriente con uno de estos objetos y comentó que solía tener uno similar cuando asistía al estadio en su infancia.

Por su parte, el entrenador del equipo reconoció que desconocía el origen histórico de esta tradición y observó el fenómeno por primera vez en un encuentro disputado en Liverpool. Tras conocer la historia, el director técnico valoró positivamente la iniciativa y sugirió mantenerla para el siguiente partido frente al Ipswich.

El estratega destacó que esta expresión de la afición contribuye a generar un ambiente agradable tanto para los asistentes como para los propios jugadores en el recinto deportivo. Incluso mencionó que sus hijos se interesaron por la dinámica y le consultaron sobre la posibilidad de llevar estos objetos al estadio.

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