El plátano como pilar de la identidad dominicana bajo la lupa de la antropología
El plátano ocupa un lugar central en la gastronomía de la República Dominicana, donde se consume majado, frito, hervido o en mofongo. Más allá de su presencia cotidiana en los hogares del país, este fruto representa un fenómeno histórico, social y cultural que ha consolidado la identidad gastronómica nacional a través de las generaciones.
Esta perspectiva es desarrollada por el académico e investigador dominicano Dr. Jonathan De Oleo Ramos en su libro Antropología del Plátano, publicado en 2024. La obra analiza el alimento desde un enfoque antropológico integral y se ha convertido en un referente de consulta internacional, con presentaciones en siete países y una próxima edición en italiano.
El estudio aborda el extenso recorrido del cultivo desde el sudeste asiático, pasando por África, Europa y las islas Canarias, hasta su llegada al continente americano. Respecto a su introducción en la República Dominicana, el autor cuestiona la teoría de que arribó durante el segundo viaje de Cristóbal Colón y sostiene, tras revisar archivos de Indias y de La Habana, que la primera cepa fue sembrada en Puerto Plata en 1516 por el sacerdote dominico Fray Tomás de Berlanga.
La investigación también profundiza en la versatilidad del producto y destaca la profunda herencia africana en la cocina dominicana. Según el especialista, las mujeres jugaron un papel fundamental durante la época colonial como transmisoras de saberes culinarios, técnicas y tradiciones que continúan vigentes en la actualidad tras procesos de criollización.
Asimismo, la obra analiza el origen del término mangú y revisa la popular versión que lo vincula con la frase en inglés pronunciada por un soldado estadounidense durante la ocupación de 1916. El autor aporta como evidencia un artículo periodístico de 1899 recogido por el historiador Emilio Rodríguez Demorizi, lo que sitúa el uso de la palabra antes de dicha intervención militar.
Finalmente, el texto examina los mitos y prejuicios asociados al consumo de este alimento, señalando que durante la primera ocupación estadounidense se impulsaron campañas para fomentar el consumo de arroz y reducir el del plátano. De acuerdo con el investigador, en este periodo surgieron ideas erróneas en el habla popular sobre las supuestas afectaciones del fruto, reflejando cómo las dinámicas de poder influyen en los hábitos alimentarios de una sociedad.