El Policlínico Gemelli de Roma acogerá este martes la intervención quirúrgica del pontífice León XIV

El papa León XIV ingresará este martes en el Policlínico Gemelli de Roma para someterse a una cirugía destinada a extirparle un nódulo pulmonar. Este centro médico vuelve a ser relevante para la historia del papado, al igual que ocurrió durante los últimos meses de vida de Francisco y a lo largo del pontificado de Juan Pablo II.
En esta ocasión, el líder de la Iglesia católica no se alojará en la sección habitualmente reservada para los pontífices, ya que esa área se encuentra actualmente bajo obras de remodelación. No obstante, será instalado en otra sección contigua ubicada igualmente en la décima planta del hospital situado en la zona norte de la capital italiana.
A lo largo de la historia, el trato médico a los obispos de Roma cambió radicalmente tras el atentado sufrido por Juan Pablo II a manos del terrorista turco Ali Agca el 13 de mayo de 1981 en la Plaza de San Pedro. Aquel suceso llevó al Vaticano a disponer de una infraestructura hospitalaria preparada y se reservó una sección específica en el décimo piso del Gemelli.
Antes de esta época, los papas recibían asistencia médica dentro del propio territorio del Vaticano, donde incluso se habilitaban quirófanos temporales, o fallecían en residencias como la de Castel Gandolfo. De los antecesores recientes, Benedicto XVI nunca requirió hospitalización en este centro, limitándose a visitar a su hermano cuando estuvo ingresado.
Ante el nuevo ingreso, surgen dudas sobre la gobernanza de la institución mientras el pontífice se recupera. De acuerdo con las normas eclesiásticas, la sustitución de un papa solo procede cuando se declara oficialmente la sede vacante por fallecimiento o renuncia al cargo.
Previamente a su internamiento, el jerarca católico designó al filipino Luis Antonio Tagle como nuevo decano del Colegio Cardenalicio. Entre las responsabilidades de este nombramiento se encuentra convocar a los cardenales a Roma y coordinar la organización de un futuro cónclave.
Durante las estancias hospitalarias, el protocolo habitual contempla la suspensión temporal de las principales actividades públicas del pontífice mientras se recupera. Sin embargo, el papa conserva la potestad de continuar tomando decisiones oficiales y firmando documentos importantes desde su habitación en el hospital.
La llegada del pontífice activará además los dispositivos habituales de seguridad en el recinto sanitario. En cada internamiento, las inmediaciones y los accesos al hospital quedan bajo la vigilancia estricta y coordinada de la Policía italiana y de la Gendarmería del Vaticano.