El proyecto de puertos secos en la frontera genera inquietud comercial y debate sobre el futuro logístico
La iniciativa gubernamental para establecer puertos secos en la línea limítrofe ha provocado rechazo y preocupación entre los comerciantes locales. Estos recintos aduaneros están diseñados para el resguardo, control y manejo de mercancías con destino a Haití.
El Decreto 166-26 declara de alto interés nacional estas instalaciones, las cuales comprenderán espacios de almacenamiento, zonas de carga y descarga, áreas de inspección aduanera y oficinas administrativas.
Erick Dorrejo, funcionario del Ministerio de Hacienda y Economía, indicó que la administración de estas infraestructuras podría realizarse mediante el Estado, concesiones o asociaciones público-privadas, siempre con la supervisión de las autoridades aduaneras.
Durante un coloquio en la PUCMM organizado por el Centro de Investigaciones Padre Aleman, Dorrejo señaló que el proyecto busca conectar el comercio marítimo con el territorio haitiano, fomentando además industrias, vialidad y desarrollo inmobiliario.
El funcionario aclaró que la propuesta se fundamenta en diagnósticos y visitas técnicas a las provincias de Dajabón, Elías Piña, Independencia y Pedernales, tomando como referencia modelos internacionales adaptados al contexto nacional.
Las estadísticas oficiales muestran que la región cuenta con cerca de medio millón de habitantes en más de 10,000 kilómetros cuadrados, donde el comercio y la agricultura representan los principales motores productivos.
A pesar de los objetivos oficiales de competitividad y ordenamiento, el sector comercial fronterizo manifiesta temor ante la posible llegada de grandes corporaciones que los desplacen de una actividad que desempeñan desde hace décadas.
Los comerciantes critican la falta de inclusión en las decisiones tomadas por comisiones binacionales, argumentando que las directrices son trazadas por personas ajenas a la realidad de la zona fronteriza.