Escalada de ataques en el estrecho de Ormuz eleva la tensión marítima

El estrecho de Ormuz ha sido escenario de una nueva ola de agresiones contra embarcaciones comerciales, registrándose al menos diez ataques entre el domingo 11 y el martes 13 de octubre. Según datos de la consultora Vanguard, la Organización Marítima Internacional y la agencia británica UKMTO, los incidentes afectaron a seis petroleros y cuatro portacontenedores, dejando un saldo de dos marinos desaparecidos y el hundimiento de una embarcación confirmada por Singapur.
La autoría de estos hechos permanece bajo disputa. Mientras la Guardia Revolucionaria de Irán sostiene que uno de los buques impactó contra una mina, funcionarios estadounidenses atribuyen la responsabilidad directamente a Teherán. Por su parte, las autoridades iraníes han advertido que cualquier nave que no cumpla con las rutas marítimas que ellos consideran legales enfrentará consecuencias similares, buscando así imponer control sobre el tránsito en la zona.
Analistas del sector señalan que esta intensificación busca frenar la recuperación del tráfico marítimo, que recientemente había alcanzado el 80% de sus niveles previos al conflicto. Al encarecer el transporte y la energía, el régimen iraní intenta ejercer presión aprovechando el contexto político actual, marcado por la promesa del presidente estadounidense Donald Trump de evitar una respuesta militar directa antes de las elecciones del 3 de noviembre.
El impacto en el flujo de crudo ha sido significativo, con una caída del 27% en el volumen transportado a través del estrecho en la última semana, situándose en 10,1 millones de barriles diarios. Esta cifra representa apenas el 74% del movimiento registrado antes del inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero, afectando una ruta vital que históricamente concentraba una quinta parte del consumo mundial de petróleo.
La situación en la región se mantiene crítica desde que, a mediados de julio, se restableciera el bloqueo naval estadounidense y Teherán declarara nuevamente el cierre del estrecho. Desde el inicio de la guerra, la Organización Marítima Internacional ha contabilizado 24 fallecimientos de marinos en incidentes relacionados con la navegación comercial en estas aguas.
Las gestiones diplomáticas para resolver el conflicto, centradas en definir rutas seguras para el comercio, permanecen estancadas tras el fracaso de las negociaciones previas. Mientras tanto, el Comando Central de Estados Unidos continúa con sus operaciones de bloqueo, habiendo inutilizado cuatro buques mercantes y desviado a otros 135 desde mediados de julio, manteniendo la incertidumbre sobre el futuro del tránsito marítimo en la zona.