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Factores psicológicos que explican por qué el cine de terror afecta el sueño de forma distinta

Por Redacción República ActualPublicado el
Factores psicológicos que explican por qué el cine de terror afecta el sueño de forma distinta

La capacidad de conciliar el sueño tras ver una película de terror varía significativamente entre las personas debido a diferencias en la sensibilidad a las amenazas, la activación emocional y la capacidad de recuperar la calma. Según el psicólogo clínico Ángel Reverol, mientras algunos espectadores logran desvincularse de la trama al finalizar, otros mantienen una prolongación mental que sostiene el estado de alerta. Factores como el estrés acumulado, las preocupaciones personales y la historia de vida influyen en cómo cada individuo interpreta las escenas, vinculando a menudo la ficción con recuerdos o temores propios.

Por su parte, la psicóloga clínica Dalia Aguiló Quéliz explica que el cerebro activa el sistema de 'lucha o huida' ante el terror, incluso cuando se es consciente de que el contenido es ficticio. El sistema nervioso responde a estímulos visuales, auditivos y sensoriales, así como a la anticipación de eventos, procesándolos como una amenaza real. Esto ocurre porque las respuestas emocionales no discriminan estrictamente entre realidad y ficción, sino que se basan en la interpretación y la imaginación del espectador, lo que puede llevar a percibir ruidos cotidianos o sombras como señales de peligro.

Aunque sentir inquietud ocasional tras una película no constituye un trastorno, los especialistas advierten que el impacto puede ser clínicamente relevante si es persistente, intenso e interfiere con la vida cotidiana. Señales como la dificultad recurrente para dormir, pesadillas, imágenes involuntarias o la necesidad constante de comprobar la seguridad personal son indicadores de que el bienestar emocional podría estar comprometido. En estos casos, se recomienda evitar la exposición a contenidos abrumadores y, si el malestar persiste, buscar una evaluación profesional para abordar los pensamientos y conductas mediante terapias como la cognitivo-conductual.

Fuente consultada: Listín Diario. Información elaborada a partir de la fuente indicada; no constituye investigación propia.

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