Fallece a los 76 años Gabino Palomares, emblemático exponente de la canción de protesta en México

El reconocido cantautor y activista mexicano Gabino Palomares falleció este miércoles a la edad de 76 años. La noticia de su deceso fue confirmada por sus familiares, quienes señalaron que el artista atravesó complicaciones de salud durante las últimas semanas y agradecieron el apoyo a su trayectoria.
Palomares nació el 26 de mayo de 1950 en Comonfort, Guanajuato. En su juventud dejó sus estudios de Ingeniería Química para enfocarse en la música tras presenciar la pobreza extrema en el altiplano potosino, lo que marcó el inicio de su compromiso con los movimientos sociales.
A lo largo de más de cinco décadas de carrera, compuso más de un centenar de temas con contenido social, político y amoroso. Es recordado especialmente por ser el autor de la emblemática obra La maldición de Malinche, lanzada en 1978 y difundida ampliamente por la intérprete Amparo Ochoa.
El artista fue uno de los fundadores del movimiento del Canto Nuevo en su país y se consolidó como una figura clave de la Nueva Canción latinoamericana. Desde 1975 militó en el Partido Comunista Mexicano y participó activamente en causas sociales tanto en territorio mexicano como en el ámbito internacional.
Diversas personalidades e instituciones expresaron su pesar por su partida. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, destacó a través de sus redes sociales el legado y la coherencia del músico, mientras que la Secretaría de Cultura de Ciudad de México lamentó la pérdida de una voz fundamental para la memoria social.
Asimismo, el embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez Enríquez, manifestó sus condolencias y recordó el respaldo brindado por el cantautor a la Revolución Cubana. Durante su trayectoria, Palomares compartió escenarios con destacados exponentes de la música de la región como Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y León Gieco.
En una de sus últimas entrevistas publicada recientemente, el propio creador definió su labor de manera directa al señalar que se consideraba un luchador social antes que un artista, reflejando el sentido que guió toda su obra.