Fuerza Aérea de Estados Unidos traslada desde Costa Rica un masivo cargamento de cocaína para su destrucción

Un avión militar estadounidense transportó 45 toneladas de cocaína confiscada en Costa Rica durante los meses recientes, con el propósito de proceder a su eliminación en el exterior. La operación logística se concretó en la Base 2 del Ministerio de Seguridad, situada en las inmediaciones del aeropuerto internacional Juan Santamaría, en las cercanías de San José.
La aeronave utilizada para el transporte del estupefaciente fue un modelo C-17 perteneciente a la Fuerza Aérea de Estados Unidos. El alucinógeno había sido confiscado previamente en diversas acciones operativas ejecutadas por Costa Rica, las cuales contaron con la asistencia de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos.
Las estimaciones oficiales indican que el valor de este cargamento ilícito podría rebasar los mil millones de dólares dentro del mercado negro del narcotráfico. El Ministerio Público del país centroamericano enfatizó que la alianza internacional resulta crucial para combatir este flagelo y evitar que los narcóticos alcancen las calles.
El fiscal general, Carlo Díaz, expresó su agradecimiento por la ayuda estadounidense y puntualizó que las restricciones en el presupuesto nacional impedían llevar a cabo el proceso de destrucción de los narcóticos dentro del territorio costarricense.
Por su parte, la representación diplomática de Estados Unidos en San José ratificó el operativo de traslado aéreo y resaltó que la sustancia prohibida fue interceptada gracias al trabajo conjunto entre Costa Rica, la nación norteamericana y otros aliados regionales.
Durante el año 2025, el territorio costarricense acumuló el decomiso de 46.5 toneladas de cocaína, marcando el segundo registro más alto en la historia nacional, antecedido únicamente por las 47.1 toneladas contabilizadas en el año 2020.
El incremento del crimen organizado ha generado preocupación en las instancias judiciales, las cuales documentaron 873 homicidios en 2025. Los datos oficiales señalan que más del sesenta por ciento de estos crímenes guardan relación con actividades del narcotráfico.
Debido a su posición geográfica en la región, las autoridades judiciales reconocen que el país funciona como un corredor estratégico para el tránsito, custodia y posterior envío de cargamentos de cocaína originarios de Suramérica, fundamentalmente desde territorio colombiano.