Informe revela 79 abusos y cuatro decesos en prisiones de Cuba durante septiembre

El Centro de Documentación de Prisiones Cubanas (CDPC) presentó un informe detallado sobre la situación carcelaria en la isla, contabilizando 79 incidentes de vulneración a los derechos humanos durante el mes de septiembre. La organización, que opera desde México, logró recopilar denuncias provenientes de 34 centros penitenciarios, incluyendo campamentos de trabajo y unidades de instrucción penal.
Las irregularidades fueron registradas en 12 provincias y en el municipio especial Isla de la Juventud, con una mayor incidencia en los territorios de Camagüey, La Habana y Mayabeque. Entre las quejas más recurrentes destacan la falta de asistencia médica, la mala calidad de la alimentación, las restricciones en las comunicaciones y los traslados arbitrarios de los internos.
El documento reporta el fallecimiento de cuatro reclusos bajo condiciones cuestionables. Entre ellos se encuentra el preso político Florentino Morono Torres, quien perdió la vida en Las Tunas tras sufrir un infarto, presuntamente por la ausencia de una atención médica a tiempo. Asimismo, se documentó el caso de Reinier Ramírez Domínguez, quien murió en La Habana poco después de obtener una licencia extrapenal debido a su delicado estado de salud.
Adicionalmente, el informe señala la muerte de dos personas en la prisión de Mar Verde, ubicada en Santiago de Cuba, vinculando estos decesos a cuadros de desnutrición severa y carencias alimentarias. En total, el CDPC identificó a 72 personas afectadas por estas violaciones, entre las que figuran figuras como el periodista independiente Henry Constantín y otros presos políticos.
La entidad denunció además la aplicación de medidas represivas contra los reclusos que alzan su voz ante las precarias condiciones. Estas acciones incluyen el confinamiento en celdas de castigo, la prohibición de recibir visitas o realizar llamadas telefónicas y el uso de la violencia física.
Finalmente, el CDPC advirtió que estas cifras podrían ser inferiores a la realidad, debido a la falta de transparencia de las autoridades cubanas y las limitaciones impuestas a observadores independientes para acceder a los recintos carcelarios.