Investigación científica revela mecanismos moleculares que alteran el desarrollo cerebral en prematuros

Un equipo de investigadores ha descrito en la revista Science los mecanismos moleculares y celulares que explican cómo el nacimiento prematuro altera la maduración del cerebelo. Esta región del encéfalo, responsable de modular funciones desde el movimiento hasta el lenguaje y la conducta social, experimenta su fase de crecimiento más acelerado durante el último trimestre de gestación, periodo que se ve interrumpido por los partos prematuros.
Para profundizar en este fenómeno, los científicos analizaron a 176 bebés vivos de entre 9 y 36 meses y 83 muestras post mortem, comparando a individuos nacidos prematuramente con aquellos nacidos a término. Mediante el uso de técnicas de imagen cerebral, perfiles de expresión génica y aprendizaje profundo, el equipo logró elaborar el primer mapa del desarrollo del cerebelo en un amplio rango de edades gestacionales.
Los resultados indican que la prematuridad modifica la trayectoria de desarrollo cerebelar, provocando una alteración en la coordinación entre las células de Purkinje y las células granulares. Esta asincronía en la maduración de las neuronas, según los autores, podría perjudicar el perfeccionamiento de las conexiones neuronales, lo que ayudaría a comprender las dificultades motoras y cognitivas asociadas a los nacimientos antes de tiempo.
Marta Nieto, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), destacó que el estudio define la arquitectura del desarrollo cerebelar y representa un paso inicial para el diseño de futuras vías terapéuticas. Por su parte, Juan Antonio Moreno-Bravo, del Instituto de Neurociencias CSIC-UMH, señaló que estos hallazgos invitan a considerar que los bebés prematuros podrían seguir un curso de maduración cerebral distinto al de los nacidos a término.
Aunque el estudio identifica estas alteraciones biológicas, los expertos advierten que aún no se ha determinado si los cambios observados persisten a largo plazo o si podrían compensarse en el futuro. Los investigadores coinciden en que, si bien es pronto para trasladar estos hallazgos a la práctica clínica, el conocimiento sobre la maduración celular podría orientar en el futuro el seguimiento médico y la aplicación de tratamientos neuroprotectores.