Irán condiciona el diálogo con Estados Unidos al cese de las amenazas y sanciones

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, aseguró este viernes que cualquier entendimiento con Washington requiere un entorno libre de coacciones. Durante su participación en una cumbre regional llevada a cabo en Turkmenistán, el mandatario iraní sostuvo que las conversaciones bilaterales solo pueden prosperar si se fundamentan en el respeto mutuo.
La postura fue expresada a más de siete meses del estallido del conflicto actual, el cual ha estado marcado por bombardeos ejecutados por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. A pesar de los contactos diplomáticos sostenidos en septiembre pasado en Nueva York, las negociaciones se mantienen detenidas ante la persistencia de las divergencias.
Pezeshkian argumentó que entablar un proceso de diálogo bajo la coacción militar resulta incompatible con una negociación genuina. Asimismo, señaló que las medidas punitivas aplicadas por la administración estadounidense perjudican el comercio internacional, la industria energética y la tranquilidad en la región.
A principios de esta semana, el jefe de Estado iraní calificó los diálogos con Washington como infructuosos mientras se mantengan las penalizaciones y las amenazas. Por su parte, Teherán planteó recientemente una iniciativa para reactivar el tránsito en el estratégico estrecho de Ormuz a cambio de la anulación de las restricciones económicas.
No obstante, la oferta fue desestimada por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien optó por mantener la vía de las conversaciones indirectas y no descartó futuras acciones militares. A través de una red social, el líder norteamericano indicó que no se prevén ataques antes de los comicios legislativos del 3 de noviembre.
Desde el pasado 1 de septiembre no se han registrado ofensivas militares estadounidenses en territorio iraní, aunque la presión económica se ha incrementado con la imposición de nuevas restricciones al sector de la aviación. La divergencia de criterios en torno a las sanciones y el control del estrecho de Ormuz prolonga la parálisis diplomática entre ambos gobiernos.