La noche en que un inusual ejército de crustáceos frustró una invasión en Santo Domingo
Durante la primavera de 1655, las costas de La Española recibieron la amenaza de una vasta flota británica compuesta por más de cincuenta naves y miles de soldados. La corona inglesa buscaba anexarse este territorio insular, mientras que los habitantes locales contaban apenas con unos 870 hombres para la defensa.
Frente a este escenario adverso, Bernardino de Meneses y Bracamonte, conde de Peñalba y gobernador de la zona, asumió la estrategia defensiva. Consciente de que enfrentarse en campo abierto a unos ocho mil soldados enemigos era una derrota segura, evitó el combate frontal.
Para contrarrestar la superioridad numérica del rival, el gobernador integró a lanceros criollos provenientes del interior. Estos hombres utilizaron lanzas especializadas y aprovecharon la espesura de la vegetación para realizar emboscadas que diezmaron a las tropas invasoras.
A esta resistencia terrestre se sumaron las fiebres tropicales, las cuales afectaron gravemente a los batallones británicos. La densa vegetación caribeña neutralizó la ventaja tecnológica del ejército extranjero y desorientó por completo a sus mandos.
El punto crítico de la contienda ocurrió por la noche en el campamento de Haina, cuando miles de cangrejos salieron de sus madrigueras en busca de alimento. El ruido generado por los crustáceos fue confundido por los soldados imperiales con la marcha de los lanceros criollos.
Vencidos por el pánico, los invasores rompieron filas, abandonaron su armamento pesado y huyeron hacia la playa, provocando enfrentamientos entre ellos mismos en la oscuridad. Este fracaso militar sepultó las ambiciones coloniales británicas en la zona y llevó a la escuadra a ocupar posteriormente la isla de Jamaica.
Para celebrar la victoria, la población local estableció el 14 de mayo como fecha de conmemoración y elaboró un Cangrejo de Oro mediante colectas populares. Dicha pieza fue exhibida en procesiones hasta su desaparición durante la ocupación francesa a principios del siglo XIX.