Protestas masivas en Grecia contra la carestía y la crisis educativa

Miles de estudiantes, profesores y escolares marcharon este miércoles por las calles de las principales urbes de Grecia para expresar su descontento ante el incremento en el costo de los alimentos, la vivienda y la situación de la enseñanza pública. La movilización principal tuvo lugar en Atenas, donde más de 10.000 ciudadanos se congregaron de forma pacífica, de acuerdo con los registros de las autoridades policiales.
La jornada de protesta se enmarcó en un paro general de veinticuatro horas impulsado por el sindicato de maestros de primaria conocido como DOE. Esta organización gremial reclama mejoras salariales y advierte sobre la existencia de numerosas plazas vacantes en los centros educativos, lo que se traduce en una pérdida significativa de horas de clase para los estudiantes.
Para garantizar el orden durante la marcha en la capital griega, las autoridades desplegaron a más de 3.000 agentes de policía en el centro urbano. A pesar del amplio operativo de seguridad, la manifestación transcurrió con total normalidad y sin reportes de incidentes violentos.
Profesores con amplia trayectoria laboral señalaron que las condiciones actuales en las aulas son insostenibles. Denunciaron problemas de infraestructura en los edificios escolares, carencia de personal y una brecha constante entre el crecimiento económico anunciado por el Gobierno y la realidad que enfrentan los colegios.
Durante las protestas, los participantes expresaron su respaldo a los estudiantes universitarios de Francia que realizan movilizaciones similares. En el centro de Atenas, frente al edificio del Parlamento, los manifestantes exhibieron pancartas con mensajes en francés y español para reivindicar el derecho a una educación pública y gratuita.
Las movilizaciones alcanzaron a más de 50 ciudades del territorio griego con el apoyo del sindicato del sector público ADEDY y de la agrupación de profesores de secundaria OLME. Los docentes manifestaron que los ingresos actuales resultan insuficientes para cubrir los gastos básicos ante el encarecimiento de los productos en los supermercados y los elevados alquileres.
Los educadores exigen un incremento salarial del 20 por ciento y subsidios de vivienda para aquellos profesionales que son asignados a otras regiones, en particular a zonas turísticas. Por su parte, los estudiantes exigen garantías para acceder a una vivienda adecuada, una dificultad que impacta con mayor fuerza a quienes deben trasladarse lejos de sus hogares familiares para formarse académicamente.