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Un gallo se convierte en símbolo de fidelidad en un hospital de Bolivia tras la muerte de su dueño

Un gallo se convierte en símbolo de fidelidad en un hospital de Bolivia tras la muerte de su dueño

Un gallo llamado Martín habita desde hace ocho años en la puerta del Instituto Oncológico del Oriente Boliviano, ubicado en la ciudad de Santa Cruz, tras la muerte de su dueño. Según declaró a la agencia EFE María del Carmen Gamón, funcionaria administrativa del centro médico, el animal llegó junto a su amo en una camioneta y, presumiblemente tras el fallecimiento del paciente, el ave se quedó en el lugar.

La permanencia del gallo es interpretada por el personal y los pacientes como un gesto de fidelidad, una historia que algunos relacionan con la del famoso perro japonés Hachiko. Martín posee características físicas de un gallo de pelea asiático, destacando por su porte robusto, manto dorado en la espalda, plumaje verde oscuro, cresta achatada, espuelas desarrolladas y un andar firme.

En cuanto a su comportamiento cotidiano, Gamón indicó que el ave suele trepar a los árboles al anochecer o en días lluviosos, deambula por la entrada principal y se aproxima a puestos de comida callejera cercanos, donde recibe migas de pan y granos de arroz. Asimismo, descansa sobre una estructura de hierro que separa la acera de la calzada mientras observa el tráfico.

La comunidad del hospital ha intervenido en diversas ocasiones para proteger al animal. Gamón relató que una mujer intentó llevarse al gallo y exigió unos 500 bolivianos —aproximadamente 43 dólares— para renunciar a él, motivo por el cual los trabajadores organizaron una colecta para pagarle. Grover Saucedo, empleado del archivo clínico, añadió a EFE que en otra ocasión un hombre intentó llevarse a Martín sin autorización, pero los trabajadores y visitantes lo impidieron.

Saucedo señaló que Martín es considerado como un «funcionario» y una figura «intocable» dentro del hospital. Recordó también que en el pasado llevaron una gallina para acompañarlo y nacieron polluelos, pero tanto la madre como las crías desaparecieron tiempo después, dejando al gallo nuevamente solo.

La historia de Martín se suma a otros casos similares registrados en Bolivia, como el de Hachi o Huachito, un perro que vivió durante al menos seis años en una avenida de Cochabamba donde su dueño falleció en un accidente de tráfico, y el de Orejas, un can que permaneció en la puerta del hospital de El Alto donde estuvo ingresado su amo antes de morir.

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