Von der Leyen mantiene propuesta de asociación con Canadá pese a reticencias en la UE

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reiteró este jueves en Montreal su propuesta para que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea. Durante su intervención en la cumbre bilateral, la funcionaria aclaró que, aunque la adhesión plena es inviable por razones geográficas, el objetivo es elevar la relación al nivel más alto posible mediante una asociación sin adhesión basada en una visión común.
La propuesta de Von der Leyen, presentada inicialmente en septiembre ante el Parlamento Europeo, busca sustituir la adhesión por una integración más profunda. Según explicó, este modelo se sustentaría en tres pilares: la armonización de políticas, una cooperación institucional estrecha entre gobiernos, parlamentos y tribunales, y la integración en programas de investigación, educación y movilidad profesional.
Sin embargo, la iniciativa enfrenta obstáculos internos. Según se ha filtrado, los Estados miembros de la Unión Europea decidieron el miércoles suprimir el término "miembro asociado" del borrador de la declaración final de la cumbre. Países como Alemania, Francia y Grecia han expresado objeciones, argumentando dudas sobre las implicaciones jurídicas de crear una figura inexistente en los tratados europeos y el temor a que este paso pueda diluir la futura integración de Ucrania.
Ante este escenario, el texto acordado en la cumbre optó por utilizar la expresión "asociación cada vez más estrecha". A pesar de las reservas, Von der Leyen defendió la necesidad de este vínculo ante el actual contexto internacional, señalando que la soberanía y la independencia dependen hoy de la capacidad de actuar conjuntamente frente a las rivalidades globales.
En el ámbito práctico, la presidenta de la Comisión anunció que este viernes se concretará un acuerdo para que Canadá acceda a la red europea de supercomputación para el desarrollo de inteligencia artificial. Asimismo, destacó el fortalecimiento de los lazos económicos, subrayando que las importaciones europeas de minerales críticos canadienses crecieron un 62 % el año pasado, totalizando 3.300 millones de euros.