El Edificio Baquero: la historia del primer inmueble con ascensor en la República Dominicana
Pocos transeúntes que recorren la calle El Conde en la Ciudad Colonial conocen que la comodidad cotidiana de un sistema de elevación vertical tiene su origen en un pionero histórico: el Edificio Baquero. Ubicado en la icónica esquina con la calle Hostos, este inmueble se erigió como la primera edificación en utilizar un ascensor en el país y como el símbolo del salto dominicano hacia la modernidad en el primer cuarto del siglo XX.
Construido en una época en la que la verticalidad urbana apenas comenzaba a bosquejarse, el edificio ostentó el título de ser la primera construcción de gran altura en territorio dominicano en integrar esta tecnología. Su llegada al país ocurrió entre 1914 y 1915, motivada inicialmente por labores de ingeniería civil en la carretera Azua-San Juan.
Detrás de esta hazaña se encuentra la creatividad del ingeniero industrial Benigno Trueba, nacido en Puerto Rico y graduado en 1909 en la Escuela de Ingenieros de Barcelona. La escasez de profesionales especializados en construcción y arquitectura en aquellos años propició que volcara su talento en el diseño de edificaciones pioneras a lo largo de la emblemática calle El Conde.
Alejandro Ortiz, residente en Gascue, expresó sobre el inmueble: "Tengo años visitando esta zona, pero siendo honesto siempre que paso por aquí me quedo mirando lo bello de este edificio y me hago la pregunta porque esta abandonado, siendo tan llamativo. Pero nunca imaginé que fuera el primero en tener ascensor".
Introducir un equipo de esta naturaleza en aquellos años representaba una prueba tangible de que la nación se sintonizaba con las grandes tendencias de la ingeniería mundial. Aquella máquina instalada por Trueba elevó las aspiraciones de progreso del país, en un contexto global donde el transporte vertical se había transformado desde los diseños de Arquímedes en la antigüedad clásica y el sistema de seguridad inventado por Elisha Otis en 1852.
En la actualidad, a pesar del abandono y el paso del tiempo a lo largo de casi un siglo, el inmueble se mantiene erguido en la Ciudad Colonial. El edificio permanece como un monumento que custodia la memoria viva de la República Dominicana y como el cimiento de la evolución arquitectónica nacional.
Fuente consultada: El Nacional. Información elaborada a partir de la fuente indicada; no constituye investigación propia.